Historia de Lima



Considerada patrimonio de la humanidad por la UNESCO en 1991, sus orígenes se remontan a la cultura Lima que se desarrolló en el actual departamento de Lima durante los años 100 a 650 DC, la huaca Pucllana en Miraflores y la huaca San Miguel en el Parque zoológico de Las Leyendas son los restos palpables de esta transición que se vió pausada sin motivos evidentes, todo indica que las instalaciones correspondientes a esta cultura fueron abandonadas no se sabe si por causas naturales o por la invasión de los Huaris, más tarde se desarrollaría la cultura Ichma que tuvo una duración del 900 al 1470 DC, su principal centro ceremonial fue Pachacamac, cuyos restos aún se conservan  y pueden ser visitados al sur de la ciudad y también se conservan los restos de la huaca Mateo Salado en Pueblo Libre. Más adelante con la llegada de los Incas, la cultura Ichma forma parte del Tahuantinsuyo (Imperio Incaico) y la población se mantiene pero bajo administración Incaica.

En 1532 con la llegada de los conquistadores españoles al mando de Francisco Pizarro, tomaron como prisionero al Inca Atahualpa, comenzaba la hegemonía de los españoles en territorio incaico y dio pie a la época virreynal, era necesario fundar la ciudad capital. En un inicio se pensó en Jauja, una ciudad en el centro del Perú a 260 km de Lima, pero debido a la geografía estratégica del valle del Rimac, la capital fue fundada en Lima el 18 de de enero de 1535 con el nombre Ciudad de los Reyes.

La época Virreynal o Virreynato, fue la época de la administración de la Corona Española sobre su colonia en Sur América, a través de sus virreyes; en un inicio esta abarcaba casi la totalidad del continente Sur americano, exceptuando la zona de la actual Venezuela y una pequeña parte de Brasil, hasta Panamá (nótese que en el escudo de Colombia aparece ilustrado Panamá) luego el territorio estaría mermado debido a la creación de 2 nuevos virreynatos, para una mejor administración de los españoles.

Tomando como pretexto la evangelización, la época del virreynato fue una experiencia traumática sobre la población nativa, en su afán de apoderarse de minerales valiosos como el oro y la plata, los españoles crearon sistemas de trabajos en minas, abusivos impuestos y en su afán de evangelización se creó la Santa Inquisición, además de un sistema de comercio monopólico de España para con sus colonias; aunque poco a poco los beneficios iban en aumento y los indígenas no eran tratados como esclavos. Lima sufrió diferentes reveses como 2 grandes terremotos que afectaron gran parte de la ciudad, además por ser una ciudad cercana al mar fue frecuentemente amenazada por piratas y corsarios, lo que originó la  construcción de la Muralla que cercaba Lima.

Parque La Muralla, Centro histórico de Lima – Spherical Image – RICOH THETA

Vista 360 del Parque La Muralla, en el Centro histórico de Lima

 

Hubieron también acontecimientos muy favorables como el establecimiento de la Universidad Nacional de San Marcos, la primera en América, también la creación de la primera imprenta y se convirtió en un gran centro religioso, ya para la segunda mitad se construiría un coliseo de gallos, la Plaza de toros de Acho y el Cementerio General que puso fin a la práctica de enterrar a los muertos en las iglesias, considerada insalubre por las autoridades públicas..

 

Más adelante las colonias españolas cansadas de la opresión, buscan su independencia de España; aunque la proclamación de la independencia se efectuó en Lima el 28 de Julio de 1821 (día de la independencia del Perú, la primera proclamación se efectuó en Huaura, ciudad a 150 km al norte de Lima, el 27 de noviembre de 1820); España, luego de varios enfrentamientos contra independistas, renuncia oficialmente a la soberanía de sus posesiones continentales americanas en 1836, para esas épocas y debido a los enfrentamientos con los realistas, Lima se encontraba totalmente empobrecida.

 

Con la llegada de la etapa republicana, hubo un estancamiento político y económico, situación que cambiaría con la exportación del guano, que permitió una rápida expansión urbana, se demolieron las murallas para acrecentar el desarrollo de la ciudad, pero este apogeo despertó a su vez la codicia de su país vecino Chile, lo que originó la guerra del Pacífico. Tropas peruanas defendieron el asalto de la ciudad en las batallas de San Juan y Miraflores, pero los chilenos llegaron a ocupar la ciudad de Lima el 17 de enero de 1881 hasta el 23 de octubre de 1883 luego de la firma del Tratado de Ancón. La ciudad sufrió muchos desmanes durante ese periodo, museos, bibliotecas, instituciones públicas y privadas fueron saqueadas, es por ello que el común peruano viva con ese rencor y resentimiento hacia Chile.

 

Plazuela Perú, en una esquina de la Palaza de Armas de Lima – Spherical Image – RICOH THETA

Vista 360 de la Plazuela Perú, en una esquina de la Plaza de Armas de Lima

Luego de la guerra vendría un periodo de auge y reconstrucción, alterados en algún momento por la magnitud de un gran terremoto que sacudió y destruyó gran parte de la ciudad en 1940.

Para 1980 el poder económico, político y social se había concentrado en Lima, dejando olvidado las regiones del interior del país, situación que originó el levantamiento de masas, similar a la ocurrida en la revolución China, lo que originó la etapa del terrorismo, que no se le daba la importancia como problema social, hasta que los ataques fueron cercando la capital del Perú, cortes de energía eléctrica por derrumbamiento de torres de alta tensión, detonaciones de bombas, asesinatos de miembros de fuerzas policiales y militares fueron acrecentándose, el punto álgido fue el incidente de la calle Tarata, en el distrito de Miraflores, el 16 de julio de 1992, donde murieron 25 personas y 200 quedaron heridos por la explosión de un coche cargado de explosivos. Luego vendría la mano fuerte del gobierno de Fujimori que no acataría los tratados de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, desarticulando muchos nidos terroristas y dió un golpe duro al atrapar a Abimael Guzmán, cabecilla de Sendero Luminoso, en septiembre de 1992 y en 1996 con la baja de fuerzas del MRTA por la crisis de rehenes en la residencia del embajador del Japón, que fue tomado por 126 días. En total se estima que la cantidad de decesos por causas del terrorismo, apoyada quizás por el nacotráfico, haya llegado a 70,000 muertos. En la actualidad el ex-presidente Alberto Fujimori se encuentra encarcelado y algunos cabecillas y miembros terroristas han conseguido su libertad por indultos o reducción de la sentencia por buena conducta.

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